Las prendas que lavamos menos de lo que deberíamos suelen parecer siempre limpias, porque las usamos poco rato, pero cada día y, aún cuando las usamos varias, vuelven a su sitio sin pasar por el cesto de la colada. 

Suele ocurrir con bufandas y guantes de invierno, con la manta del sofá y las fundas de los cojines, e incluso con abrigos y gorros que llevamos toda la temporada. 

Entre las prendas que lavamos menos de lo que deberíamos hay básicos de casa y textiles que nos acompañan a todas partes, sobre todo entre otoño e invierno.

El contacto con la piel, la humedad que acumulan y retienen los tejidos que ofrecen calor, y el polvo que se acumula a lo largo del tiempo, dejan residuos aunque no haya manchas ni mal olor.

Repasar la limpieza de estos textiles ayuda a organizar mejor los lavados de la casa, y seguro que hay uno que deberías preparar para la próxima colada.

Cuándo lavar la ropa de estar por casa 

Ponerse el pijama o una ropa cómoda de andar por casa después de la ducha al llegar de trabajar, transmite una sensación de limpieza y calidez que pocas veces encuentra reemplazo.

Sin embargo, es necesario tener dos mudas de estas prendas, porque también sudamos estando relajados, y quedan restos de grasa corporal en el tejido aún cuando no la veamos.

Aunque no salgamos con esta ropa a la calle, y la usemos sólo un rato dentro de casa, el tiempo acumulado que llevamos puesta una prenda también cuenta.

Lavado y secado de toallas y albornoces

Esta categoría lleva un apartado especial dentro de la ropa de andar por casa, ya que tanto las toallas como los albornoces, están diseñados con textiles especializados en absorber humedad. 

Al quitárnoslos, si estas prendas quedan dobladas sobre sí mismas o en un espacio poco ventilado, se encargan de acumular la humedad y, por consiguiente, los olores.

Por lo tanto, además de asegurarnos dejarla extendida en un lugar ventilado después de cada uso, conviene lavarlas con regularidad para evitar la acumulación de humedades y suciedad.

Los especialistas en higiene del hogar sitúan el lavado de las toallas de baño después de tres a cinco usos normales, si se han secado completamente entre cada uso. 

Cuándo lavar mantas del sofá y fundas de cojines

Nos tapamos mientras vemos una serie, apoyamos la cabeza en un cojín y dejamos la manta sobre el reposabrazos durante días. 

Estos textiles forman parte de la decoración y funcionalidad del hogar y, por lo tanto, de nuestra rutina diaria, pero es fácil olvidarlos al preparar la colada.

Lo interesante de estos artículos es que, aunque no lo parezca, tienen mucho contacto con nuestro quehacer cotidiano, sobre todo si comemos algo en el sofá o si venimos directo de afuera a apoyar la cabeza en el cojín. 

Por eso, si los materiales lo permiten, incluirlos en una colada cada quince días puede ser una buena forma de mantenerlos sin complicaciones.

Lavar bufandas, gorros y guantes

Se trata realmente de las prendas más postergadas de todo el invierno, incluso cuando están protegiendo a diario las zonas más expuestas del cuerpo. 

La bufanda roza todo el tiempo con la cara y el cuello, el gorro está en contacto con el cabello y las orejas, y los guantes pasan por todas las superficies que tocamos. 

Incluirlos en la revisión de la ropa de abrigo no es suficiente, porque están en contacto con superficies y suciedades muy diferentes. 

Los tejidos como la lana requieren una consideración especial, ya que el lavado y secado con calor pueden afectarlos seriamente y sin retorno. 

Las prendas que incluyen fibras con elasticidad también suelen traer instrucciones muy concretas para lavar y secar las prendas evitando que se deterioren. 

Incluye estas prendas en tu próximo lavado

Aprovechar el cambio de armario para repasar todas estas prendas antes de volver a ponerlas en uso, es la primera oportunidad de la temporada para ponerlas a punto después de meses guardadas. 

Una vez en uso, revisa las etiquetas para considerar con qué otras prendas puedes lavarlas sin problemas, considerando especialmente la presencia de tejidos sensibles al calor. 

El cambio de sábanas y toallas puede ser el momento preciso para incluir albornoces y pijamas, incluso la ropa de andar por casa. 

Si llevas a la lavandería las mantas del sofá y los cojines de almohadones, podría ser una buena oportunidad para incluir guantes, gorros y bufandas. 

En La Wash dispones de lavadoras y secadoras de gran capacidad que facilitan la limpieza de mantas y otros textiles voluminosos. 

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