El momento perfecto para lavar edredones y nórdicos llega antes de que bajen definitivamente las temperaturas.

Prepararlos durante el cambio de armario permite revisar su estado, lavarlos con tranquilidad y tenerlos completamente secos cuando llegue la primera noche fría.

Por su volumen, estas piezas no entran y ocupan gran parte del tambor de una lavadora doméstica, quedando demasiado comprimidas para lavarse correctamente. 

Las máquinas de gran capacidad de una lavandería autoservicio ofrecen el espacio que necesitan para moverse durante el ciclo y facilitan un lavado más uniforme.

Las secadoras industriales, con capacidad para hasta 21 kg, permiten un secado rápido y uniforme, impidiendo que se apelmace el relleno interior y logre secarse por completo en pocos minutos.

Antes de colocarlos sobre la cama

Después de varios meses almacenado, un edredón puede haber acumulado polvo, humedades y olor a cerrado. 

Sacarlo antes de que cambien las condiciones climáticas definitivas del otoño, permite airearlo, comprobar su estado general y darle nuevo lavado antes de la temporada.

Cuando el nórdico se guarda limpio, completamente seco y protegido en un lugar adecuado, una buena ventilación puede ser suficiente. 

Sin embargo, no es extraño descubrir manchas amarillas que no habías notado antes de guardarlo, por lo que conviene lavarlo antes de volver a utilizarlo.

La funda nórdica se debe tratar por separado ya que, al ser la parte que va en contacto con el cuerpo, necesita una rutina de lavado diferente y siempre siguiendo las indicaciones de su etiqueta. 

Revisar la etiqueta y las costuras

El relleno es lo que determina cómo debe lavarse cada pieza, desde la temperatura hasta las condiciones de secado total.

Los edredones de plumas, los rellenos sintéticos y otros materiales requieren programas, temperaturas y métodos de secado diferentes.

La etiqueta del fabricante ofrece la referencia más segura e indica si la pieza admite secadora o necesita un tratamiento profesional específico.

Antes de introducirla en la máquina, es recomendable revisar las costuras y reparar cualquier abertura, ya que un pequeño descosido puede complicar el lavado.

Elegir una máquina con espacio suficiente

El edredón debe entrar en el tambor con holgura, ya que el agua y el detergente necesitan circular por toda la pieza para alcanzar todo el tejido exterior y las zonas con relleno.

En La Wash encuentras lavadoras de distintas capacidades, desde las de 9 kg para la limpieza de piezas de abrigo pequeñas, hasta las de 19 y 21 kg donde lavar los edredones más grandes.

El detergente y el suavizante profesionales, biodegradables y con un aroma suave pero persistente, se dosifican automáticamente según el programa elegido. 

De esta forma, solo tienes que introducir el edredón, seleccionar el ciclo adecuado y poner en marcha el lavado.

El secado necesita tanta atención como el lavado

Un edredón secado al aire libre puede parecer totalmente seco por fuera mientras, pero muchas veces conserva humedad en el interior. 

Resulta siempre necesario comprobar el centro, las esquinas y las costuras para confirmar que el relleno está preparado para colocarlo en la cama.

Las secadoras de gran capacidad permiten que la pieza gire con mayor libertad, facilitando el secado homogéneo de la pieza en pocos minutos. 

La temperatura debe ajustarse siempre a las indicaciones de la etiqueta, especialmente en los rellenos de plumas o materiales sensibles al calor.

Aprovechar el cambio de armario

Preparar los nórdicos para el invierno parece aún lejano cuando las tardes cálidas aún nos permiten llevar prendas livianas, sin embargo, es un cambio que resulta mejor anticipar. 

El cambio de armario puede ser el mejor momento, sobre todo cuando tienes cuentas con equipos de gran capacidad para lavar y volver a casa con todo listo en menos de 1 hora. 

Encuentra la lavandería autoservicio La Wash más cercana y aprovecha el momento perfecto para lavar tus nórdicos antes de que llegue el frío.